La rula de Tazones subastó el año pasado casi 14.000 kilos, un 37% menos que en 2008

Enero 29th, 2010 Comments Closed

La andarica fue la especie más vendida: más de cuatro toneladas a un precio medio de 9,95 euros el kilo .La rula de Tazones subastó en 2009 un total de 13.484 kilos, lo que supone un descenso del 37% respecto a los 21.317 vendidos en el año anterior. Según las estadísticas realizadas por la Dirección General de Pesca del Principado de Asturias, la lonja maliaya también ha recaudado menos dinero que en el ejercicio anterior, aunque en este apartado el descenso no ha sido tan brusco.
Mientras en el año 2008 se alcanzaron los 204.704 euros, en 2009 se llegó a los 190.385 euros, un 7% menos.
Por especies, las más demandada de todas fue la andarica, con un total de 4.079 kilos rulados, que alcanzaron un importe de 40.592 euros y un precio medio de 9,95 euros el kilo.
Esta cifra supone un récord para la rula maliaya ya que en los últimos cinco años nunca se habían subastado cantidades similares de crustáceo. De hecho, en 2.008 se subastaron 2.526 kilos y en 2.007, 2.952. Bastantes menores son las cantidades ruladas en los años anteriores.
Tras las andaricas, el producto que más se ruló en la lonja de Tazones fue el centollo con un total de 2.242 kilos subastados de este crustáceo que alcanzaron un importe total de 34.442 euros. El precio medio por kilo se situó en los 15,36 euros.
La almeja fina, la tercera
La almeja fina fue la tercera en cantidad rulada, con un total de 1.407 kilos, como en el importe obtenido, alcanzando los 27.299 euros. El precio medio de un kilo de ese molusco en la rula de Tazones se situó en 2009 en los 19,39 euros.
El bogavante y las navajas también estuvieron entre las más demandadas el pasado año. La lonja maliaya subastó 511 kilos de la primera, que alcanzaron un importe de 13.928 euros, mientras que de la segunda se rularon 869 kilos, que supusieron 15.677 euros. El precio medio de un kilo de bogavante se situó en 27,21 euros; el de las navajas, 8,02.
En cuanto a los pescados, al igual que en 2008, la especie que más se vendió en Tazones fue el pixín. Según los datos de la Dirección General de Pesca, en 2009 se rularon 1.158 kilos, lo que supone un importe de 7.773 euros.
El precio medio del kilo de rape el pasado año quedó fijado en los 6,71 euros.

fuente/elcomerciodigital.com/

Carlos V desembarcó en Tazones

Enero 22nd, 2010 Comments Closed

En lugar de emparedar la piedra del Cahiz habría que potenciar el recuerdo de un hecho histórico para promocionar el turismo.

JOSÉ ANTONIO MADIEDO ACOSTA
PRESIDENTE DE LA ASOC. ESPAÑOLA DE LA MARINA CIVIL Hace unos meses, advertía en este mismo diario que las obras que se iban a realizar en el puerto de Tazones podían sepultar la histórica piedra del Cae, sobre la que con toda probabilidad puso pie en tierra Carlos V en su primer viaje a España. Desdichadamente la piedra del Cahiz ha sido emparedada por los bloques que se han tirado contra el espigón de Tazones.

Un desembarco evidente

Existen fundadas razones para afirmar que Carlos V desembarcó en Tazones y que como proclama la tradición popular pusiese pie en tierra española sobre esa simbólica piedra.

Tanto Laurent Vital, improvisado cronista del viaje, como Pierre Boissot y Pedro Mártir de Anglería, que vivieron en aquella época y testigos excepcionales de estos hechos, coinciden en señalar que Carlos V desembarcó en Tazones. También son de esa misma opinión Menéndez Pelayo y otros muchos autores más próximos en el tiempo.

De los primeros, es sin duda Laurent Vital quien aporta el testimonio más extenso y detallado sobre la travesía náutica que Carlos V realiza desde del puerto flamenco de Flessinga (actualmente Flushing) al puerto asturiano de Tazones.

Después de haber realizado un detenido análisis de los relatos de Vital, y una vez realizadas las oportunas ponderaciones de los mismos, he llegado a las siguientes conclusiones:

En primer lugar, carece de fundamento afirmar, como lo hace, entre otros, Cavanilles al referirse al viaje de Carlos V, que «una tempestad lo arrojó a las costas asturianas», puesto que la flota real navegaba con buen tiempo varios días antes de fondear frente a Tazones. Tanto es así que el viaje se prolongó más de lo previsto inicialmente debido no a los temporales, sino a las sucesivas calmas que dejaron flácidas las velas.

En segundo lugar, hay que precisar que la decisión de fondear en Tazones fue tomada por el rey en persona, después de haber escuchado el consejo de los nobles que le acompañaban. En ese momento, la flota real, integrada por 40 grandes barcos y varias embarcaciones auxiliares, se encontraba a unas 20 millas de Tazones y a la vista del macizo del Sueve.

En tercer lugar, una vez que se decide arribar a Tazones se ordena arriar la falúa -embarcación- que había de llevar al rey a tierra, lo que demuestra que se había previsto el desembarco en el mencionado fondeadero.

En cuarto lugar, Vital no deja margen a las dudas en cuanto al punto de desembarco. Después de relatar cómo los lugareños temían por sus vidas cuando vieron aproximarse aquella inmensa flota -para ellos desconocida- y cómo cuando estuvo más cerca sintieron un gran alivio al ver que en las velas lucían imágenes reales inconfundibles y cómo largaron las anclas frente al puerto pesquero y arriaron las velas muy cerca de tierra, prosigue: «Y hecho esto, el Rey, su señora hermana, todas las damas y doncellas y también los grandes dignatarios y señores entraron en esa gran barca». En otras palabras, desembarcaron en Tazones. Su relato continúa: «Y entonces, a fuerza de remos, siguieron hacia tierra».

¿Dónde puso pie en tierra el rey?

Resueltas las posibles dudas sobre el desembarco en Tazones, queda ahora preguntarse si Carlos V puso pie en tierra en Tazones, en un punto intermedio de la ría, en la Villa (Villaviciosa) o quizá saltó a tierra en Tazones y continuó viaje por tierra hasta Villaviciosa.

Pues bien, la respuesta no es sencilla, porque Vital se encarga de complicarla.

Por una parte nos transmite: «Y aunque a un cuarto de legua había una aldea y un puerto llamado Tazones, esto no obstante, no arrumbaron allí, a causa de que era un lugar demasiado malo para alojarse en él tanta gente importante, y a causa de que a dos leguas había una buena villita».

Es evidente que la opción de alojarse en Tazones queda descartada desde un primer momento, pues no era más que una humilde aldea de pescadores. Así lo viene a confirmar, con relativa aproximación, el padrón de Oles y Tazones del año 1578, en el que hay registradas muy pocas personas. Sin embargo, lo que no niega Vital, sino que por el contrario lo afirma, es que varias de las personas que acompañaban al rey pusieron pie en tierra en Tazones y anunciaron la llegada del rey. Algo muy significativo. Éstas son sus palabras:

«Entonces, varios de nuestras gentes, que hablaban muy bien castellano, se pusieron en tierra y anunciaron a los del país la llegada de dicho señor Rey». Este dato confirma que sí pisaron tierra en Tazones. Y, naturalmente, lo harían sobre la piedra El Cahiz o El Cae porque no había otro muelle o atraque practicable en toda la orilla de rada próxima a Tazones. Esa forma de proceder sería la más razonable, puesto que abordar la bocana de la ría con la noche encima, sin práctico, sin cartas de navegación o portulanos fiables, con el rey, varias damas y nobles a bordo, e intentar sortear los bancos de arena del interior de la ría, sin balizar, a base de remos y luchando contra la corriente de marea entrañaba demasiado riesgo.

Es muy significativo también que Vital no dejase constancia en parte alguna de su crónica de que el rey hubiese desembarcado en Villaviciosa o en cualquier otro paraje de la ría. Se limita a precisar que el rey no llegó a Villaviciosa hasta altas horas de la madrugada.

Así pues, habrá que rendirse ante lo evidente y reconocer que Carlos V desembarcó en Tazones, y con toda probabilidad puso pie en tierra sobre la histórica piedra del Cahiz, que lamentablemente ha sido profanada, como lo fueron en su momento los restos del muelle de Huetes, que fue probablemente el primer «puerto» que hubo en Villaviciosa.

Tazones lugar histórico

Celebrar con la solemnidad que merece el histórico desembarco de Carlos V sería una buena forma de promocionar el turismo en la zona. Para ello nada mejor que recuperar y adecuar esa piedra y su entorno, dándole la importancia histórica que merece. En el faro de Tazones, como uno de los lugares desde los que se pudo realizar el avistamiento de la flota real, se debería crear un pequeño museo en el que se muestren maquetas de los barcos que integraban aquella flota, cartas, instrumentos náuticos, vestidos, armas y rutas seguidas. Se debería recrear y potenciar el desembarco, como lo hizo hasta su muerte ese gran personaje que fue Aurelio Nava. Todo ello redundaría en beneficio de Villaviciosa, de Tazones y de toda Asturias.

fuente/lne.es/

El nuevo plan de la ría propone crear un carril-bici que una la Villa y El Puntal

Enero 12th, 2010 Comments Closed

El documento recomienda que la senda «mantenga el menor contacto posible con la carretera».

La creación de una senda cicloturista que una la Villa y El Puntal. Esa es una de las propuestas que recoge el documento de prioridades de la revisión del Plan Especial de Protección Paisajística de la Ría de Villaviciosa, que actualmente se encuentra en exposición pública hasta finales de mes en la sala subterránea del teatro Riera.
Este documento elaborado por la Dirección General de Urbanismo, que también ha asumido su coste, afirma que, pese a ser la ría un espacio protegido, «debe intentar encontrarse un tratamiento adecuado para un hipotético carril-bici entre la Villa y El Puntal» e integrarlo en el futuro documento de revisión del citado plan. Al respecto del trazado de esta senda, el redactor señala que debe mantener «el menor contacto posible con las carreteras N-632 y VV-5», aunque apunta a que, al menos en una tercera parte del recorrido, este contacto existirá.
También adelanta que será necesario ensanchar el trazado actual en varios estos puntos, con el consiguiente aumento de los costes.
Como complemento a esta actuación, el documento de prioridades considera necesario reducir la velocidad máxima permitida entre El Puntal y la Villa a 40 kilómetros por hora. Además propone que se vayan adoptando medidas que desvíen el tráfico entre la capital del concejo y Tazones por el interior, «bien mejorando la traza de la carretera del Gobernador, bien creando una nueva vía».
Demanda vecinal
La sendas y equipamiento similares son actuaciones demandadas por los vecinos de Villaviciosa. De hecho, en una encuesta encargada por el Ayuntamiento, el pasado otoño, el 74,3% de los vecinos consultados se mostraban a favor de la implantación de carriles bici en la localidad.
Para la asociación Cubera, que lleva apoyando esta demanda vecinal desde hace más de veinte años, «es importante que el nuevo plan acepte la inclusión de un carril-bici hasta El Puntal que haga también la función de senda peatonal».

fuente/elcomerciodigital.com/

Tazones recupera la normalidad tras una semana sin teléfono

Diciembre 29th, 2009 Comments Closed

Después de una semana incomunicados sin teléfono fijo, los vecinos de Tazones, en Villaviciosa, ya han recobrado la normalidad.

La pasada noche la compañía de teléfono restablecía el servicio en este pequeño pueblo.

Los habitantes se quejan porque la empresa no les ha dado ningún tipo de explicación y anuncian que tomarán medidas para que les compensen por las molestias causadas y las pérdidas sufridas, en el caso de la hostelería.

Muchos restaurantes se han quedado sin las habituales reservas en estas fechas porque los clientes no podían contactar con ellos.

fuente/rtpa.es/

Normalizada la comunicación de Asturias con la meseta a través del Huerna

Diciembre 17th, 2009 Comments Closed

La comunicación a través del puerto de Pajares se mantuvo abierta para los turismos con cadenas, restableciéndose la normalidad en la circulación a las once y media.

De esta forma, se recobra la situación de normalidad a través de la autopista del Huerna tras haber permanecido cerrada al tráfico de todo tipo de vehículos desde la una y media de la madrugada y desde las diez y veinte de la noche de ayer para los pesados por la nieve.

La restricción de tráfico por la autopista se adoptó por decisión de la Guardia Civil de Tráfico del Subsector de León, dadas las malas condiciones de la carretera en el tramo comprendido entre el final de la AP-66 y el límite de la provincia con Zamora, ya que en toda la vertiente asturiana e incluso en el resto de la autopista del Huerna, hasta el kilómetro 141 en León, la calzada presentaba un estado que permitía la circulación.

Pese a las adversas condiciones climatológicas no hubo incidencias en la autopista y ningún vehículo se quedó atrapado, a consecuencia del correcto funcionamiento de todas las máquinas quitanieves, significa la Delegación del Gobierno en Asturias.

El órgano conjunto integrado por representantes de las agrupaciones de Tráfico de Asturias y León y de la empresa concesionaria permanece activado desde las diez de la mañana de ayer para coordinar todas las acciones necesarias para mantener el mayor tiempo posible la operatividad de esta vía de comunicación del Principado con la meseta.

/fuente/abc.es/

Con el mar poderoso

Diciembre 10th, 2009 Comments Closed

Memoria de la tragedia litoral que en julio de 1926 se cobró la vida del ingeniero Manuel Orueta y de dos obreros del Gijón industrial.

El mar poderoso, ese mar que subyuga y encanta, que es bello y magnífico, pero que esconde en su bravura la impiedad, ha vuelto a trocar su azul purísimo por el negro luctuoso de la tragedia irremediable y fatal.

Hace unas fechas, la siempre poderosa mar de San Lorenzo, en la Cantábrica, volvió a advertir contra la confianza, y a trocar su azul en el luctuoso negro de la tragedia?

El pasado julio se cumplieron 83 años de otra gran tragedia de mar, consecuencia de otra confianza mal rematada. Todas las tragedias de la mar, al contrario de otras, siempre sobrecogen por su grandeza.

La del domingo 25 de julio de 1926, no en nuestro litoral, sino en los acantilados del vecino Oles, conmovió profundamente los cimientos de la «sociedad» local, tanto por la significación de su principal protagonista, Manuel Orueta Castañeda, un joven ingeniero al frente de una de las grandes empresas locales, y del Gijón industrial y obrero, porque junto a él perecieron sus operarios Lorenzo Martínez y su hijo Luis.

Ocurrió el mismo día y al mismo tiempo que llegaba a su cenit la romería de Ceares; y a la misma hora en que concluía en las proximidades del puente del Piles, la tercera y última etapa de la «Vuelta Ciclista a Asturias», que había a las seis de la mañana había partido de Cangas del Narcea…

Amaneció el día caluroso, y terminó «aturbonado». Quien, en el Gijón festivo, madrugó para acudir a la misa del alba; quien, sin obligaciones, durmió la mañana, para cumplir con el precepto en la más cómoda de doce, de Patronato del Hospital, instituida para el cumplimiento de los labradores, que en la madrugada de los domingos abandonaban sus parroquias por venir con sus productos al mercado de Gijón; y que luego hicieron suya los duques y las damas y los caballeros del comercio, la industria y la navegación… Más que nada, por dejarse ver por San Pedro?

Sin misa, que los tiempos ya eran muy otros, quedaron aquella mañana no pocos romeros y romeras de los barrios populares, que desde primera hora de la mañana preparaban viandas, bebidas y percales, para «subir» al prado grande de la romería de Ceares, donde desde bien temprano lucían los carros de sidra, en uno de los cuales, el de la «Casa Vaquero», sidra de Fran y el Roxu de Cabueñes, se vendían por primera vez las latas calientes de la famosa fabada «Campanal»…

En el Llano, carretera del Obispo, el joven ingeniero Manuel Orueta, hijo del recién fallecido don Domingo, el sabio fundador de la próspera fábrica de palas y vagones, madrugó lo necesario para, como muchos festivos, salir a cumplir con el deber primario de la pesca.

Con él, iban aquel domingo sus hijos mayores, Domingo y Manuel; y como siempre, el encargado del almacén de la fábrica, Lorenzo Martínez Pablos y su hijo Luis, y el chofer de la casa, Eugenio Herrera, hijo del jefe de los talleres de don Manuel. Y al acantilado de Oles, próximo a Tazones, se dirigieron los pescadores, bien entretenidos con cuentos, risas y canciones…

La pesca, al parecer, no se les dio como en otras ocasiones, apenas algo más de dos docenas de chopas habían pescado los expedicionarios en toda la jornada. Por ello, a pesar de que a las seis y media era la hora prevista del regreso, don Manuel, Lorenzo y Luis decidieron apurar la suerte unos instantes más y se dirigieron a la roca más avanzada sobre la mar, a la conocida como la punta del Olivo, que con otras forma peligrosa ensenada donde la mar, como en la Cantábrica, bate con furia… Y de pronto, una ola enorme batió la peña y arrastró a Lorenzo Martínez. Su hijo se lanzó tras la ola para salvar al padre, pero otra los envolvió, desapareciendo ambos entre la espuma. Fue entonces cuando el señor Orueta, que no era nadador experto, sin escuchar los consejos de Eduardo, ni los llantos de sus hijos, se lanzó a la mar en su socorro… En unos instantes, los tres perecieron ahogados…

El automóvil, que a alta velocidad, traía a Gijón a los dos hijos del señor Orueta con la noticia de la tragedia, atropelló de gravedad a la altura de San Justo a Edelmira Pérez, de 18 años, vecina de Arroes, que iba camino de la fiesta.

Tres días después, cuando aún la tragedia de la mar estaba viva, otra nueva, fruto también de otro exceso de confianza, ocurrió en la estación del Norte de Madrid, donde nutrida concurrencia esperaba la llegada del Correo de Asturias, que arrastraba el vagón con el cadáver del ingeniero, que seguidamente iba a ser enterrado en el cementerio de San Lorenzo…

Don Ramón Lavín González, alto funcionario del Ministerio de Trabajo, y apoderado de la familia Orueta, al ver acercarse el Correo, sin percatarse de la proximidad se dispuso a cruzar la vía para colocarse junto a la familia, con tan mala fortuna que resultó alcanzado, falleciendo en el acto…

Comenzó la tragedia de la confianza en la Punta del Olivo de Tazones, y concluyó en la estación del Norte de Madrid… De entonces acá, otras mil.

/lne.es/

Las cofradías, dispuestas a vender en Avilés el pescado sobrante

Diciembre 2nd, 2009 Comments Closed

El presidente de la Federación, Dimas García, confía en que su propuesta sea ya una realidad el próximo enero.

Las cofradías se muestran receptivas a que los excedentes de pescado de las rulas más pequeñas se vendan en Avilés. Así lo aseguró ayer el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Dimas García, tras la reunión del comité ejecutivo del colectivo pesquero. «Los patrones mayores se mostraron conformes con la propuesta que ahora tienen que trasladar a sus respectivos cabildos para conocer su opinión. Confiamos en que el próximo enero esté todo resuelto», explicó García. La federación integra a las cofradías de Figueras, Tapia, Viavélez, Ortiguera, Puerto de Vega, Luarca, Oviñana, Cudillero, San Juan de la Arena, Luanco, Candás, Gijón-El Musel, Tazones, Ribadesella, Llanes y Bustio.

La dirección general de Pesca del Principado ve con buenos ojos la propuesta lanzada por la federación que encabeza Dimas García de vender los excedentes de pescados en Avilés. La idea consiste en fletar camiones desde ambas puntas de la costa asturiana e ir recogiendo las capturas sobrantes de cada lonjas para transportarlos a Avilés y subastarlas en la nueva rula. El motivo: las cofradías pequeñas, cuando hay muchas capturas, no logran vender todo el género y el sobrante termina bajando de precio; de ahí que la federación pretenda darles una segunda oportunidad en la lonja avilesina y evitar acudir a puertos de otras provincias.

El director de Pesca, Marcelino Menéndez Cuervo, se reunió el pasado 4 de noviembre con García y le explicó que su departamento analizará la propuesta, así como las posibilidades existentes para subvencionar la compra de dos camiones que trasladen los excedentes desde las rulas de Oriente y Occidente al centro, que es lo que pide la federación. García insiste en que «la primera venta, siempre, se va a hacer en las rulas de origen». «El sobrante es lo que se llevará a Avilés y, si también lo apoyan, a Gijón», repitió el dirigente pesquero.

/lne.es/

«Un pescador candasín valía por cinco, y los gallegos se los rifaban»

Noviembre 19th, 2009 Comments Closed

«El carácter del marinero de la villa es fácil de explicar: el más borracho en tierra y el mejor trabajador en la mar»

VICENTE RODRÍGUEZ VEGA, «EL POZALO» Patrón de pesca jubilado

Candás,

Braulio FERNÁNDEZ

Vicente Rodríguez Vega, candasín de 71 años más conocido por «El Pozalo», es el hombre récord de la mar asturiana. Suyo fue el primer bonitero de la región en entrar en la isla Terceira de las Azores, de los primeros en usar GPS y plóter a bordo e incluso sirvió para experimentar sobre el barco con la primera máquina de hielo, al margen de ser descubridor de una decena de playas marinas. La suya es una vida dedicada a la mar, a bordo de uno de los barcos históricos de Candás, el «Lolo el nin», sobre el que este patrón de pesca asegura haber hallado la felicidad.

-¿Tan feliz fue dirigiendo durante medio siglo un bonitero?

-Sí, lo fui. Comencé de marinero con 14 años y, a la vuelta de la mili, en 1960, ya era patrón de pesca, que era lo que siempre quise ser. De hecho, saqué el nombramiento en la mili.

-¿Cómo explica ese sentimiento de felicidad con una vida tan dura?

-Yo disfrutaba en la mar, te da tiempo para todo cuando llegas a estar 28 días fuera. Allí a lo lejos no hay preocupaciones, comida siempre hay, y a mí siempre me resultó verdaderamente emocionante.

-Se dedicó fundamentalmente al bonito, y eso le llevó hasta las Azores…

-Hasta la isla Terceira, que luego se hizo mundialmente famosa por la reunión entre Bush y Aznar. Fuimos el primer bonitero asturiano que entraba en la isla, allá por 1971. La pesca es intuitiva en buena medida, y conocedores de que este pescado venía de Argentina buscando plancton, salinidad y temperatura, nos dirigimos a las Azores en su búsqueda.

-Estaban fuera casi un mes, ¿cuántos bonitos ha llegado a pescar en una de las salidas?

-Tengo cogidos más de mil bonitos varias veces, a la cacea, con entre 14 y 18 hombres. Pero también ha habido veces que no he cogido ninguno.

-Presume de éxitos entre otras cosas por haber contado con buenos marineros.

-La gente de Candás era muy experta en la mar. Los candasinos eran los mejores pescadores, y eran muchos porque todos se dedicaban a ello en la villa. Los patrones gallegos venían a pescar cerca de aquí sólo porque les convenía contratar a nuestros marineros. Un pescador candasín valía por cinco de los que ellos podían conocer fuera. Y no sólo eso, sino que puedo decir que hasta que los gallegos no vinieron aquí no aprendieron a pescar.

-Forma parte ya de la tradición oral candasina hablar del carácter de sus pescadores.

-Ese carácter se define fácilmente explicando que el pescador de aquí era un borracho en tierra y el mejor trabajador en la mar, un marinero formidable, insuperable incluso. Yo he visto a un hombre pescar con una pata de palo, y ser más diestro que ningún otro.

-A pesar de ser tradicional, siempre gustó de incorporar nuevas tecnologías…

-Ya en el 79 me subieron al barco una máquina de hielo a ver qué tal funcionaba, que por cierto no prosperó en aquella ocasión, y luego fui de los primeros de la región en contar con GPS y un plóter a bordo. Con un margen de error de quince metros todo resulta más fácil. Para conocer todos estos instrumentos visité ferias desde Bilbao hasta Dinamarca, donde conocí los túneles de pesca.

-¿Y qué hay de esas nuevas playas?

-El suelo marino es casi simétrico a la tierra. Si estas enfrente del Naranjo de Bulnes puedes encontrar un arenal perfecto para pescar cigalas, de las que entran dos o tres en un kilo. He descubierto, entre otras, las playas de Lastres, norte de Tazones o la de los Gallos. Algunos de esos secretos sólo los he revelado ahora que me he jubilado.

-¿Qué ha aprendido en más de medio siglo sobre un bote?

-En alta mar he aprendido todo lo que sé, y ha sido el mar quien me lo ha enseñado. Será el mar quien te indique las normas, por muchas lecciones que lleves preparadas.

/lne.es/

Con el mar poderoso

Noviembre 19th, 2009 Comments Closed

Memoria de la tragedia litoral que en julio de 1926 se cobró la vida del ingeniero Manuel Orueta y de dos obreros del Gijón industrial.

El mar poderoso, ese mar que subyuga y encanta, que es bello y magnífico, pero que esconde en su bravura la impiedad, ha vuelto a trocar su azul purísimo por el negro luctuoso de la tragedia irremediable y fatal.

Hace unas fechas, la siempre poderosa mar de San Lorenzo, en la Cantábrica, volvió a advertir contra la confianza, y a trocar su azul en el luctuoso negro de la tragedia?

El pasado julio se cumplieron 83 años de otra gran tragedia de mar, consecuencia de otra confianza mal rematada. Todas las tragedias de la mar, al contrario de otras, siempre sobrecogen por su grandeza.

La del domingo 25 de julio de 1926, no en nuestro litoral, sino en los acantilados del vecino Oles, conmovió profundamente los cimientos de la «sociedad» local, tanto por la significación de su principal protagonista, Manuel Orueta Castañeda, un joven ingeniero al frente de una de las grandes empresas locales, y del Gijón industrial y obrero, porque junto a él perecieron sus operarios Lorenzo Martínez y su hijo Luis.

Ocurrió el mismo día y al mismo tiempo que llegaba a su cenit la romería de Ceares; y a la misma hora en que concluía en las proximidades del puente del Piles, la tercera y última etapa de la «Vuelta Ciclista a Asturias», que había a las seis de la mañana había partido de Cangas del Narcea…

Amaneció el día caluroso, y terminó «aturbonado». Quien, en el Gijón festivo, madrugó para acudir a la misa del alba; quien, sin obligaciones, durmió la mañana, para cumplir con el precepto en la más cómoda de doce, de Patronato del Hospital, instituida para el cumplimiento de los labradores, que en la madrugada de los domingos abandonaban sus parroquias por venir con sus productos al mercado de Gijón; y que luego hicieron suya los duques y las damas y los caballeros del comercio, la industria y la navegación… Más que nada, por dejarse ver por San Pedro?

Sin misa, que los tiempos ya eran muy otros, quedaron aquella mañana no pocos romeros y romeras de los barrios populares, que desde primera hora de la mañana preparaban viandas, bebidas y percales, para «subir» al prado grande de la romería de Ceares, donde desde bien temprano lucían los carros de sidra, en uno de los cuales, el de la «Casa Vaquero», sidra de Fran y el Roxu de Cabueñes, se vendían por primera vez las latas calientes de la famosa fabada «Campanal»…

En el Llano, carretera del Obispo, el joven ingeniero Manuel Orueta, hijo del recién fallecido don Domingo, el sabio fundador de la próspera fábrica de palas y vagones, madrugó lo necesario para, como muchos festivos, salir a cumplir con el deber primario de la pesca.

Con él, iban aquel domingo sus hijos mayores, Domingo y Manuel; y como siempre, el encargado del almacén de la fábrica, Lorenzo Martínez Pablos y su hijo Luis, y el chofer de la casa, Eugenio Herrera, hijo del jefe de los talleres de don Manuel. Y al acantilado de Oles, próximo a Tazones, se dirigieron los pescadores, bien entretenidos con cuentos, risas y canciones…

La pesca, al parecer, no se les dio como en otras ocasiones, apenas algo más de dos docenas de chopas habían pescado los expedicionarios en toda la jornada. Por ello, a pesar de que a las seis y media era la hora prevista del regreso, don Manuel, Lorenzo y Luis decidieron apurar la suerte unos instantes más y se dirigieron a la roca más avanzada sobre la mar, a la conocida como la punta del Olivo, que con otras forma peligrosa ensenada donde la mar, como en la Cantábrica, bate con furia… Y de pronto, una ola enorme batió la peña y arrastró a Lorenzo Martínez. Su hijo se lanzó tras la ola para salvar al padre, pero otra los envolvió, desapareciendo ambos entre la espuma. Fue entonces cuando el señor Orueta, que no era nadador experto, sin escuchar los consejos de Eduardo, ni los llantos de sus hijos, se lanzó a la mar en su socorro… En unos instantes, los tres perecieron ahogados…

El automóvil, que a alta velocidad, traía a Gijón a los dos hijos del señor Orueta con la noticia de la tragedia, atropelló de gravedad a la altura de San Justo a Edelmira Pérez, de 18 años, vecina de Arroes, que iba camino de la fiesta.

Tres días después, cuando aún la tragedia de la mar estaba viva, otra nueva, fruto también de otro exceso de confianza, ocurrió en la estación del Norte de Madrid, donde nutrida concurrencia esperaba la llegada del Correo de Asturias, que arrastraba el vagón con el cadáver del ingeniero, que seguidamente iba a ser enterrado en el cementerio de San Lorenzo…

Don Ramón Lavín González, alto funcionario del Ministerio de Trabajo, y apoderado de la familia Orueta, al ver acercarse el Correo, sin percatarse de la proximidad se dispuso a cruzar la vía para colocarse junto a la familia, con tan mala fortuna que resultó alcanzado, falleciendo en el acto…

Comenzó la tragedia de la confianza en la Punta del Olivo de Tazones, y concluyó en la estación del Norte de Madrid… De entonces acá, otras mil.

(lne.es)

Dele la vuelta al queso Las propiedades mágicas, curativas y protectoras de la manteca

Noviembre 12th, 2009 Comments Closed

El Museo de la Lechería, en La Foz de Morcín, cuenta con una interesante colección de sellos para marcar el casín, un producto con leyenda propia.

El queso, y tal vez aún más la leche, forma parte de los recuerdos de la infancia universal. A mi madre, por ejemplo, le encantaba de niña comer la nata gruesa que quedaba, tras hervirla y reposar, en la superficie del tazón blanco, un poco desconchado, donde mi abuela desmigaba grandes trozos de pan. Y aún más espolvoreada de azúcar. Hacer manteca también era un arte, por eso a escondidas espiaba a las mujeres de la casa para descubrir cómo hacían aquellos diseños tan bonitos de espirales y pétalos que daba pena estropear, antes de hincar el cuchillo en la «artística» y dura mantequilla para untar un puñado de galletas.

Esa sensación de familiaridad, de cercanía a la tradición, se percibe al llegar al Museo de la Lechería, en La Foz de Morcín. Así, según se entra en el local, al fondo a la izquierda, una blanca estantería contiene unos curiosos utensilios de madera con extrañas simbologías. Son los sellos que dan nombres y apellidos a dos quesos de estos pagos: el cabrales y el queso casín. Sólo ellos, entre todos los quesos asturianos que hoy conocemos, tienen esta peculiar marca.

El casín, además, cuenta con otra peculiaridad: es femenino singular, es decir, realizado tradicionalmente sólo por mujeres que a lo largo de los años han ido transmitiendo a sus hijas el secreto de su elaboración y el nombre o la identificación de sus creadoras.

Así, en Caso existen dos tipos de sello. El primero se llama «ochaváu», es una pieza cilíndrica de madera decorada en los extremos con símbolos sencillos (radiales o rosetas) que se marcará sobre el gorollu (cuajada semielaborada), para diferenciar la pieza de cada artesana durante el amasado, pues este trabajo lo realizaban de modo comunitario varias mujeres, para lo que utilizaban la máquina de rabilar. Cuantas más marcas tenga el gorollu, más amasados habrá recibido.

El segundo sello ya tiene mayor tamaño y complejidad. Detalla Pachu Fernández en su libro «Catálogo de herramientas y útiles tradicionales para elaborar queso» que estos marcos, que se utilizan en la base del queso, «podían contener letras, o bien símbolos o bien ser una fusión de ambas cosas». El arte asturiano se representa en este producto donde no faltan radiales, flores heptapétalas, palomas o el pájaro pez, mezclándose en ocasiones con las iniciales de la artesana. También se destaca la existencia de una serie de marcos con el lema común de «recuerdo». Se cuenta que los marcos son realizados exclusivamente por manos masculinas, en ocasiones por un pretendiente de la artesana, y en otras, por hombres de la propia casa.

De sabor fuerte, amplio, persistente, picante y ligeramente amargo al final de boca, dicen que el casín es uno de los quesos más antiguos de España. Así reza la leyenda: después de la batalla de Covadonga, en el año 713, los casinos, sabedores de lo mucho que le gustaba el queso al Rey Pelayo, le regalaron un queso tan enorme que tuvieron que transportarlo en un carro. Tanto le gustó al Rey y a sus soldados este obsequio que por este motivo concedió el título de nobleza a los casinos.

Desde entonces hasta hoy generaciones de mujeres se han afanado en realizar un producto con una historia, sin duda peculiar, en la que los utensilios para marcar le otorgan una personalidad indiscutible. Los amantes de los quesos, que a veces se pierden buscando el elaborado en Caso entre cuantos se exponen en su tienda habitual, lo tienen más fácil de lo que creen. Cuando tenga una pieza en su mano, dele la vuelta y mire bien. Si lleva firma será casín.

Ubicación: La Foz de Morcín. Fundado en 1993. Su director es José Sariego.

Contenido: interesantísima exposición sobre la cultura tradicional de la leche en Asturias y la elaboración de sus derivados, como los quesos y la manteca. Cuenta con más de 500 piezas recogidas en varios concejos sobre esta actividad, además de una biblioteca especializada y un archivo documental. Horario: de lunes a domingo, de 10.00 a 13.30 y de 16.00 a 19.30. Previo acuerdo se puede adaptar el horario a la visita del centro. También acoge visitas escolares.

La manteca, además de ser un producto de elaboración con raigambre en Asturias, destinado al consumo familiar, está rodeada de singulares creencias. Así, se cuenta, por ejemplo, que existen dos mantecas usadas con fines terapéuticos, según los días en que se hagan: la de mayo y la de la Ascensión. Para distinguirlas se marcaban con una cuchara de madera realizando diversas decoraciones, como cruces, radiales o esvásticas, con lo que se pretendía dar un carácter protector.

Era la manteca un compuesto habitual en los remedios caseros, aplicándose bien en forma de friegas directas (cuando había dolores de vientre en los niños, o también quemaduras) o bien utilizándola como emplasto junto a otros ingredientes.

Por ejemplo, se creía que la manteca que se mazaba durante la festividad de la Ascensión era buena para las picaduras de las culebras. «Contre les mancadures y hasta les picadures de culiebres decíen que yera mui melecinosa la mantega ferida en mayu, amasada con yerbes: les plantes qu’había que chá y yeren: celedonia, yerbaluisa, llantaina, romeru, oriéganu, abeyera y ruda», puede leerse en la exposición del museo de La Foz.

En Tanes (Caso) los romeros hacían abundantes ofrendas de manteca en la ermita de La Magdalena. Pachu Fernández señala en su libro «La manteca de vaca en la sociedad tradicional asturiana» que «éstas se introducían a través de un ventanuco bajo el cual se situaban unas “duernas” o arcas de madera en las que se vertían. Con esta manteca se alumbraba a la Santa todo el año y, de regreso, los romeros recogían las sobras derramadas de la lámpara para utilizarlas como remedio a las enfermedades del ganado». El excedente que no se consumía comenzó a venderse a la fábrica de manteca de Caliao hacia 1889 para sufragar los gastos del santuario, cuyo declive se inició en la segunda mitad del siglo XIX. La capilla de La Magdalena, abogada de todas las enfermedades y de los ganados enfermos o extraviados, desapareció en 1978, bajo las aguas del embalse de Tanes.

fuente/lne.es


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